Poema XXV

Algo misteriosamente formado
Existía antes que el cielo y la tierra.
Sin sonido ni forma, permanece único e inmutable,
Lo penetra todo y nunca se agota.
Podríamos llamarlo la madre del universo.
Pero desconozco su nombre.
Si me veo obligado a nombrarlo, lo llamo Tao.
Si he de usar otra palabra, lo llamo lo grane.
Lo grande siempre fluye.
Su flujo constante lo aleja sin cesar.
Alejarse sin cesar es volver al origen.

 

El Tao es grande.
El cielo es grande.
La tierra es grande.
El hombre también es grande.
Hay cuatro grandes cosas en el universo
Y el hombre es una de ellas.

 

El hombre sigue las leyes de la tierra.
La tierra sigue las leyes del cielo.
El cielo sigue las leyes del Tao.
El Tao sigue su propia naturaleza.