Poema XXXI

Las armas son instrumentos nefastos,
Odiados por todas las criaturas.
Los seguidores del Tao nunca las usan
Y no quieren saber nada de ellas.
El hombre sabio honra la izquierda.
Por eso el guerrero empuña las armas con la derecha.

Las armas son instrumentos nefastos
Que no convienen al noble.
Sólo las usa cuando no queda más remedio.
Sobre todas las cosas, aprecia la calma y la paz.
Cuando vence, no se regocija en su victoria.
Hacerlo sería como encontrar placer en matar hombres.
Quien se alegra de un homicidio
No alcanzará su meta.

En la dicha, la izquierda es el lugar del honor.
En la desdicha, lo es la derecha.
Por eso el lugarteniente ocupa el lado izquierdo
Y el general se sitúa en el lado derecho.
Es la disposición que corresponde a un funeral.
Cuando se ha asesinado a muchas personas
Debería reinar la tristeza.
Una victoria militar debería celebrarse como si fuese un entierro.