Un tallista en madera llamado Ching acababa de terminar
Un yugo de campana, y todo el que lo veía se maravillaba,
Porque parecía obra de espíritus. Cuando el duque de Lu
Lo vio, le preguntó: “¿Qué clase de genio es el tuyo que
Eres capaz de hacer algo así?”

Y el tallista respondió: “Señor, no soy más que un simple
Trabajador. No soy ningún genio. Pero le diré una cosa:
Cuando voy a hacer un yugo de campana, paso antes tres
Días meditando para tranquilizar mi mente. Cuando he
Estado meditando durante tres días, ya no pienso en
Recompensas ni emolumentos. Cuando he meditado
Durante cinco días, ya no me preocupan los elogios ni las
Críticas, la destreza ni la torpeza. Cuando he meditado
Durante siete días, de pronto me olvido de mis miembros,
De mi cuerpo y hasta de mi propio yo, y pierdo la
Conciencia de cuanto me rodea. No queda más que mi
Pericia. Entonces voy al bosque y examino cada árbol,
Hasta que encuentro uno en el que veo en toda su
Perfección el yugo de campana. Luego, mis manos
empiezan a trabajar. Como he dejado mi yo a un lado, la
Naturaleza se encuentra con la naturaleza en la obra que
se realiza a través de mí. Esta es, indudablemente, la razón
por la que todos dicen que el producto final es obra de
espíritus”.

* * * * *

Decía un violinista mundialmente famoso acerca de su genial interpretación del Concierto para Violín de Beethoven:”Tengo una espléndida música, un espléndido violín y un espléndido arco. Todo lo que tengo que hacer es reunirlos y quitarme de en medio”.