Los probióticos también ayudan en
 
caso de enfermedades

neuropsiquiátricas

 

La relación entre un desequilibrio de la microbiota y el desarrollo de patologías de toda índole ha sido constatada por numerosos estudios. Y, del mismo modo, se ha confirmado que los probióticos (microorganismos que ayudan a mantener el equilibrio de la flora intestinal) ayudarían en el tratamiento de esas enfermedades. Ahora un grupo de expertos ha concluido que también tienen un papel clave en el tratamiento de las patologías neuropsiquiátricas.

Así, tanto la toma de probióticos como de prebióticos (microorganismos que estimulan el crecimiento y la actividad de los probióticos) favorece el tratamiento de todo tipo de trastornos psiquiátricos y enfermedades mentales: trastornos bipolares, estrés postraumático, depresión, epilepsia…

El documento, en el que se han evaluado numerosos estudios centrados en este tema, así como la experiencia obtenida en los tratamientos de esas patologías, ha sido elaborado conjuntamente por la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), la Sociedad Española de Neurología (SEN) y la Sociedad Española de Microbiota, Probióticos y Prebióticos (SEPyP).

FUENTE

 

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Probióticos: una cápsula al día que

cambiará su salud

Si quiere poner a prueba a su médico, pregúntele sobre la flora intestinal.
No quiero asustarle, pero si su médico le quita importancia, es probable que no tenga suficientemente actualizados sus conocimientos, pues el descubrimiento del papel esencial de la flora intestinal en la salud es uno de las grandes revoluciones médicas de los últimos años.
Ese conjunto de bacterias que habitan en nuestro interior que conocemos como flora intestinal (o microbiota) tiene un papel tan relevante que ya se considera un nuevo órgano esencial. Y no sólo relacionado con la salud física, sino también mental, hasta el punto de que se le ha llegado a denominar también nuestro “segundo cerebro”. Y es que millones de neuronas se encuentran en el intestino y millones más en el cerebro, y ambas se comunican e influyen en las emociones.
Una mala composición o desequilibrio de esas bacterias del intestino puede causar gran cantidad de síntomas y enfermedades, como sobrepeso y obesidad (con sus consiguientes complicaciones inflamatorias como la diabetes y las enfermedades inflamatorias, fatiga y problemas de sueño), problemas digestivos (diarrea, estreñimiento, hinchazón abdominal, flatulencias…), trastornos de la piel (como eccema o psoriasis), problemas relacionados con el equilibrio nervioso y emocional (como el estrés o la depresión), enfermedades infecciosas (como gripe, resfriados, gastroenteritis…), algunos tipos de cáncer (como el de colon, el de mama o el de próstata) y un largo etcétera.

Miles de científicos estudian hoy la flora intestinal

Cada poco tiempo la comunidad científica vive una convulsión relacionada con un nuevo descubrimiento ligado a la importancia de la flora intestinal en la salud.

Por ejemplo, este mismo año un estudio español ha demostrado con nuevas pruebas cómo la alteración en la flora intestinal se relaciona directamente con el desarrollo de la esclerosis múltiple. Para ello, han utilizado dos biomarcadores indicadores de cambios en la microbiota, que han servido para trazar el proceso en el que la alteración en la barrera intestinal desencadena el proceso inflamatorio que afectará al sistema nervioso y provocará el daño neurológico.

Hace menos de un mes se ha descubierto la conexión entre la flora intestinal desequilibrada y la diabetes gestacional, y también es muy reciente un estudio que vincula una buena, variada y equilibrada flora intestinal con una mayor longevidad.

Existen floras bacterianas en el intestino delgado, en el estómago, en la boca… La del colon se calcula que comprende aproximadamente 100 billones de microorganismos (bacterias, arqueas, levaduras, hongos y virus). Eso supone aproximadamente 10 veces más que el número de nuestras células.

Todas las bacterias alojadas en el cuerpo pesan nada menos que cerca de dos kilos (por tener un elemento de comparación, recuerde que el cerebro sólo pesa un kilo y medio).

Pueden identificarse varios miles de especies de bacterias en este mundo interior, cuya importancia se subestimaron durante mucho tiempo.

Se calcula que una flora intestinal en estado óptimo debe contener un 85% de bacterias buenas y un 15% de bacterias malas.

Nuestra flora intestinal es un capital inestimable que debemos cuidar a toda costa. Debemos nutrirla con alimentos escogidos y volver a sembrarla cada cierto tiempo con probióticos.

El atajo para conseguir una flora intestinal rica y en buen estado

No está de más que incorpore a su dieta alimentos como el chucrut (col fermentada con agua y sal), kéfir (leche fermentada con el hongo del mismo nombre), tempeh (pastel elaborado a base de soja fermentada).

Pero hoy quiero hablarle de cuatro probióticos y dos prebióticos que van a ayudarle a recuperar su flora intestinal y mejorar su estado de salud. Se trata del camino más sencillo y rápido (tan rápido como tomarse una cápsula al día) de enriquecer su flora intestinal.

Los probióticos son bacterias vivas cuya función es colonizar el tubo digestivo, mientras que los prebióticos son nutrientes destinados a alimentar bacterias específicas una vez implantadas.

Cuatro probióticos

Los probióticos son bacterias muy distintas entre sí, por lo que sus acciones son muy distintas según pertenezcan a una u otra cepa. Y es que las bacterias se agrupan en familias (familia lactobacilos, familia bifidus…) pero luego, como ocurre con las personas, dentro de estas familias cada persona se comporta de una manera diferente. Estos probióticos son especialmente beneficiosos:

• Lactobacillus rhamnosus

Esta bacteria se utiliza con frecuencia en los productos lácteos en Finlandia y en Estados Unidos, donde sus virtudes para reforzar la inmunidad son muy apreciadas.

El Lactobacillus rhamnosus protege de la diarrea y reduce la permeabilidad del intestino, producida por el síndrome del colon irritable o por el consumo de alcohol.

El British Medical Journal publicó en 2013 un estudio que señalaba que en las mujeres con sobrepeso que siguen una dieta, el Lactobacillus rhamnosus acelera de forma clara la pérdida de peso en relación con el placebo. No obstante, su efecto era nulo en los hombres.

• Bifidobacterium longum

Esta bacteria beneficiosa se identificó hace más de 100 años en un lactante. De las 500 especies de bacterias intestinales, el Bifidobacterium longum es una de las más extendidas.

Los estudios han mostrado que reduce la intolerancia a la lactosa, las alergias alimentarias, la colonización por bacterias patógenas y la incidencia de la diarrea.

Además, el Bifidobacterium longum tiene también la capacidad de disminuir el pH del intestino para hacerlo más ácido, lo que previene la aparición del cáncer de colon y ralentiza su evolución.

• Lactobacillus acidophilus

Un estudio ha mostrado que este probiótico permite atenuar los problemas intestinales provocados por la ansiedad. El Lactobacillus acidophilus es también útil para facilitar la digestión de la lactosa.

Se adhiere con facilidad a la pared intestinal, lo que facilita su implantación cuando se realiza un tratamiento con probióticos para repoblar la flora intestinal.

Pero hay que tener cuidado, ya que aunque el Lactobacillus acidophilus es predominante en el tubo digestivo, no se conoce aún del todo. Por eso, por precaución, se desaconseja en mujeres embarazadas y en personas con síndrome de colon irritable o problemas inmunitarios. 

• Bifidobacerium infantis

Es una bacteria probiótica que se encuentra en el intestino, tanto de niños como de adultos. Beneficiosa por los ácidos que produce, que impedirían el crecimiento de la población de bacterias dañinas dentro del colon, juega un papel muy importante en la digestión y el metabolismo.

Y dos prebióticos

• Fructooligosacáridos

Los fructooligosacáridos se encuentran de forma natural en las cebollas, la achicoria, los espárragos y los tomates. Se pueden obtener igualmente de las algas o de la caña de azúcar.

Los fructooligosacáridos son consumidos por las bacterias de la flora intestinal, y son excelentes prebióticos

• Ribosa

La ribosa es un azúcar útil para todos los organismos vivos que garantiza el metabolismo óptimo de la célula. Entra en la composición de la adenosina trifosfato (ATP), el carburante de la célula que permite responder a las necesidades de energía del organismo. Permite la fabricación del ácido ribonucleico (ARN) para la transcripción del código genético y sirve también para producir otras moléculas esenciales para los procesos metabólicos, como por ejemplo el NADH (Nicotín adenín dinucleótico).

La ribosa es especialmente importante para estimular y reforzar las bacterias de la flora intestinal: las bacterias buenas que ingiramos proliferarán fácilmente en el tubo digestivo.

Impulsar el sistema inmunitario y mejorar la digestión

Si estos cuatro probióticos tienen tantas virtudes por separado, imagine sus beneficios si actúan de forma sinérgica, “alimentados” además por los dos prebióticos que ha visto. Pues eso es exactamente lo que contiene “Bienestar PreBioPro”, el complemento nutricional del que hoy quería hablarle. Se trata de un complejo que actúa gracias a la sinergia de estas cuatro cepas de bacterias (totalmente naturales), que intervienen de forma complementaria, y de los dos prebióticos que favorecen su desarrollo.

Al combinar probióticos y prebióticos, este complejo permite volver a sembrar bacterias buenas y nutrirlas para que proliferen en el tubo digestivo. El mantenimiento de la flora intestinal permite reforzar las defensas inmunitarias y mejorar la digestión.

La mezcla está cuidadosamente encapsulada para proteger las bacterias, lo que resulta esencial. Y es que las bacterias deben permanecer vivas y sanas desde el momento de la elaboración del producto hasta que sean ingeridas. Y no sólo eso, sino que deben poder atravesar la barrera digestiva sin ser destruidas por las enzimas y los jugos gástricos, a fin de implantarse en el intestino.

Para facilitar la supervivencia de los probióticos, se recomienda tomar una cápsula en ayunas por las mañanas, cuando las enzimas digestivas están aún “dormidas”. Con eso basta para ayudar a repoblar su flora intestinal. ¡La mejor decisión para sentar una buena base en su salud!

Mantener la salud a medida que pasan los años depende de una óptima homeostasis (equilibrio) de los diferentes sistemas (nervioso, endocrino e inmunológico, etc.) y de las interacciones correctas entre estos sistemas y la microbiota. Pero estos sistemas precisamente se van alterando con la edad, lo que se manifiesta en la reducción de la capacidad de todos los órganos. La inmunosenescencia (que es como se conoce la disminución fisiológica de la función inmune) está íntimamente relacionada con la alteración de la microbiota a partir de cierta edad. Por eso los científicos tienen claro que tomar probióticos de calidad es particularmente importante a partir de cierta edad, como forma de defensa frente a las infecciones y para prevenir las enfermedades relacionadas con la edad.

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